Los años bisiestos ayudan a que el calendario se mantenga según las estaciones, así pues cada cuatros años se añade un día más al mes de febrero para equilibrar y ajustar el año cronológico con el año trópico.

Desde pequeños se nos enseña que un año son 365 días, y que eso es lo que tarda la Tierra en dar una vuelta alrededor del Sol, por eso podemos disfrutar de las cuatro estaciones del año. Pero la realidad es que la Tierra tarda 365.256 días en rodear al Sol, por eso cada 4 años se añade un día para tener 366 días en vez de 365 y así las estaciones del año no se confunden. Si no hiciéramos esto, cada 12 años los calendarios se desfasarían 3 días, y por ejemplo el comienzo de la primavera dejaría de ser el 21 de marzo para pasar a ser el 24.

Diferentes tipos de calendarios:

  • Calendario juliano: se empezó a aplicar en la época de Julio César (46aC)
  • Calendario gregoriano: sucesor del calendario juliano, también incluye años bisiestos, uno cada 4 años.

En el calendario juliano, un año es bisiesto si sus dos últimas cifras son divisibles por 4, por ejemplo este año 2012 ha sido bisiesto (2012/4=503) el próximo será dentro de 4 años en 2016 (2016/4=504), aunque existen excepciones, los años que sean múltiplos de 100 no serán bisiestos (1800,1900,…) y a la inversa también hay excepciones, los años divisibles por 400 sí lo serán (2000,2400,…). Aún así existe un margen de error de 26 segundos al año de error.

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